Las crónicas de la Peña

Rectificar a tiempo

Vicu nos trae la cónica de un sufrido triunfo en San Mamés. Un buen Español estuvo a punto de amargarnos la tarde. Al final, tres puntos valiosísimos que hay que hacerlos mejores con una victoria ante el Levante. Que no va a ser fácil.

Por una vez, y sin que sirva de precedente, Caparrós supo rectificar a tiempo. Después de un pésimo primer tiempo algo había que hacer y , esta vez sí, se hizo.

Menos mal que el partido fue en horario taurino y no era día de bocata. Porque pocos en San Mamés hubiéramos podido tragarlo con el nudo en la garganta que nos dejó una primera parte mala hasta decir basta, por parte del Athletic.

En este primer tiempo, el Español se paseó ante un Athletic inoperante. El centro del campo naufragaba ante un Verdú – buen futbolista – que él sólo se bastó para combinar y volver locos a Gurpegi y Javi Martínez. No seré yo quien dude de la calidad de Javi Martínez, uno de mis jugadores preferidos, pero está muy bajo de forma. No creo que sea ningún pecado que el míster le haga descansar un par de partidos para que vuelva a coger su ritmo adecuado. Aunque con este entrenador hay algunos jugadores – Javi entre ellos – a los que hace jugar hasta el partido de solteros contra casados.

El Español se vio tan sobrado en este primer tiempo que desaprovechó unas ocasiones clarísimas para haber matado el partido. Dos buenas paradas de Iraizoz y un par de malos remates de los delanteros hicieron posible que el Athletic alcanzara vivo el descanso. Incluso se pudo ir al vestuario con empate a uno si a Toquero no se le achica la portería y manda fuera un incomprensible remate a tres metros de la portería y sin oposición. Pero, ciertamente, hubiera sido injusto que el Athletic empatara en una primera parte francamente nefasta.

Y tras el descanso al Athletic se le encendieron las luces. Todo fue tan sencillo como hacer un par de cambios que estaban cantados desde el minuto 5. Orbaiz por Javi Martínez y David López por un Susaeta que comienza a ser desesperante. No se va ni de un árbol, chuta a puerta como los niños en el patio del colegio – donde vaya -, y cada vez se parece más a la gaseosa mala: sale con mucha fuerza pero a los cinco minutos se queda en nada. Está pidiendo a gritos unos partidos en el banquillo. Es curioso también lo de Caparrós con este jugador. Cuando mejor estaba jugando le sacaba con cuentagostas y ahora que lleva un montón de partidos fatal está siempre en el once titular. Cosa de sabios, será.

Orbaiz comenzó a jugar con un poco de sentido común. Combinando el juego en largo con cambios de juego a las bandas y pases en profundidad. Vamos que tampoco inventó la pólvora pero el Athletic parece que empezó a darse cuenta de que otro fútbol era posible. Gurpegui se creció con Orbaiz al lado hasta completar un magnífico segundo tiempo. Iraola encontró a alguien por la banda que le entendía las jugadas. David López participó en los dos goles. En el primero de ellos abriendo a la banda para que Iraola, totalmente sólo, pusieran un buen centro en la cabeza de Llorente y enviando a la telaraña de la escuadra una falta directa como hacía años que no se veía en San Mamés. Golazo. Sería una gran noticia que recuperáramos a este buen jugador que aún no ha conseguido dar la medida de lo que se esperaba de él. Pero a día de hoy, al menos para mi, debe estar en el once por delante de Susaeta.

En resumen, un Español que me recordó mucho a algunos partidos del Athletic fuera de casa. Juega durante bastante tiempo mucho mejor que el contrario pero no sabe cerrar el resultado y acaba perdiendo porque le deja al oponente que tome aire y el partido cambia totalmente de rumbo.

Un victoria que sabe a gloria y que ni el mayor forofogoitia hubiera apostado en el descanso.

Y el próximo sábado a traerse los tres puntos de Valencia (contra el Levante, no se confundan). Con el Athletic del segundo tiempo, claro, porque con el del primero no vamos a ninguna parte.


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