Vicu trae su crónica del Levante – Athletic, último partido liguero del año. Una victoria que nos coloca a tiro de las plazas europeas lo que nos va a permitir a toda la familia athlética comer el turrón y las uvas con tranquilidad y esperanza. Zorionak eta urte berri on.
Estoy escribiendo esta crónica el miércoles, cuando aún no hemos despertado del sueño maravilloso del 0-0 del Camp Nou. Y pese a la alegría que me invade - ¿podía ser de otro modo? – no por ello debemos pasar por alto el malísimo partido liguero del pasado sábado en el Ciudad de Valencia.
Es más, después de la demostración defensiva de ayer en Barcelona resulta más incomprensible aún el desastroso partido del sábado, sobre todo en el aspecto defensivo. Iraizoz volvió a realizar las enésimas pifias de la temporada, encajando un gol que se paseará por todos los foros de Internet ya que es el colmo de la comicidad y el ejemplo claro de cómo no debe afrontar un portero una salida para atajar un balón. Ocio hizo un grandísimo favor al club demostrando que no tiene que perder un solo minuto en redactar la propuesta de renovación. Ustariz dio la de arena y a Castillo le lavó su malísimo partido la jugada en la que salvó un gol cantado tras otro ridículo del portero. Podemos seguir con la media … y con la delantera. No recuerdo en mucho tiempo un partido donde el Athletic se mereciera tanto la derrota. Y sin embargo ganamos. Cosas del fútbol.
Es difícil cargar las tintas contra un equipo que acaba de hacer la proeza de dejar a cero el casillero del equipo con más facilidad del mundo para hacer gol. Es complicado criticarles cuando nos han dibujado una sonrisa por un empate imposible, ganado a pulso, con oficio, solidaridad y muchísimo esfuerzo.
Pero estoy narrando el último partido liguero y nada tiene que ver con el de Barcelona. Por eso me molesta aún más. Si somos capaces de defender como ayer en el Nou Cam ¿por qué somos uno de los equipos más goleados de la liga?. Si el equipo mantiene el grado de implicación en el partido, de solidaridad con el compañero, de tensión defensiva, ¿por qué el sábado parecían un equipo mediocre de la segunda división?. No lo sé pero tanto cambio de actitud en sólo tres días mosquea. Si en Barcelona hubiésemos recibido una tunda como se esperaba (o como esperábamos, porque yo no daba un duro por el equipo) podríamos pensar (yo nunca lo he creído) que es lo que hay, que este equipo defensivamente es un desastre sin solución y que hay que intentar meter siempre muchos goles porque vamos a recibir un saco. Pero ahora parece que no es así, que los Messi, Villa, Pedro, Xabi, Iniesta y compañía no es que no fuera capaces de marcar un gol sino que además dispusieron de muy pocas jugadas de auténtico peligro.
Siempre he creído que a este equipo para crecer lo primero que le falta es creérselo. Y al entrenador. Todos sabemos que no tenemos equipo para aspirar a ganar la Liga ni a luchar todos los años por puestos Champions. Pero tampoco tenemos equipo para que se arrastre por los campos de Primera, jugándose todo a la baza de San Mamés.
En resumen, ganamos tres puntos de oro que nos hacen despedir el año a tiro de piedra de los puestos europeos y a eso hay que agarrarse. Viéndolo desde otra perspectiva, si jugando así de mal fuera de casa , habiendo hecho un primer tercio de la liga penoso fuera de San Mamés y haciendo en general un fútbol muy poco brillante estamos donde estamos ¿ qué puede pasar el día que nos creamos que se puede jugar al fútbol?.
Bueno lo dejo que me pongo nervioso con el cuento de la lechera.
Que el nuevo año nos traiga a todos los que tenemos el corazón rojiblanco un año cargado de triunfos del Athletic.