Vuelve el presi a coger la plumilla de redactor para traernos la crónica de un doloroso 5-1 que nos hemos traído del Bernabeu. Otro año con cara de bobos y ahora a volver a la realidad de "nuestra liga", ganar en casa lo que parece que fuera es imposible.
Es la eterna polémica. Unos dirán que dimos la cara, que para perder como casi siempre, es mejor hacerlo así, con ese tipo de juego, tuteando a todo un Real Madrid en su estadio, etc.
Otros dirán que no, que así es imposible ganar al Madrid; pero no solo al Madrid, al Barcelona, al Valencia, al Sevilla, al Atlético de Madrid, al Villareal y por desgracia, fuera de San Mames, también a otros equipos de menor talla futbolística.
Algunos vamos más lejos, y creemos que jugando de esta manera, es prácticamente imposible ganar fuera de casa.
Los del primer grupo sacaran, a pesar de todo, algunas conclusiones positivas, tocamos el balón, tuvimos ocasiones, combinamos bien...
Los del segundo, hablaran de la flojera defensiva, de lo blando que es este equipo cuando juega con los grandes. Los más críticos, entre los que me incluyo, consideramos que el partido fue tremendamente malo por parte del Athletic, porque los partidos, en mi opinión, se deben medir por las posibilidades reales de poder ganarlos. Un partido bueno, por ejemplo, puede ser uno que se pierda, ¿porque no?, pero que el porcentaje de las posibilidades para ganarlo haya estado de nuestra parte. En este clásico, nunca fue así. Si exceptuamos los tres primeros minutos, con la ocasión de Llorente, nunca tuvimos la más mínima oportunidad de ganarlo, y no puede haber un partido peor, que el que nunca se puede ganar.
Un equipo al que le meten cinco goles, y de la manera y forma como se los hicieron, es la antítesis de la definición de buen fútbol; por mucho que les pase, a los que creen que se jugó bien en Madrid. El primer gol, es un fallo clamoroso de los centrales, sin cerrar, dejando que el contrario proteja el balón hacia dentro, para enfilar la portería de forma perpendicular. El segundo es una “contra” de libro, que se defiende horrorosamente mal por toda la defensa, yendo detrás del balón de un lado a otro del campo, en vez de cerrarse por el centro, replegándose hasta el borde del área propia. Por cierto, esto de los contraataques cuando sacamos una estrategia a favor, es ya preocupante, porque se repite desde finales de la temporada pasada en todos los partidos, con resultados de goles en contra en varias ocasiones.
Cuando parece que reaccionamos a estas desgracias, gracias al gol, cuando menos dudoso de Llorente, aparece otra chiquillada, y cometemos un penalti, que no lo hacen ni las niñas del Alevín de la Peña. Y para rematar: la enésima “cantada” del portero. Estos dos últimos errores, que dan lugar al tercer y cuarto gol del rival, son fallos de concepto, de calidad táctica, de los dos jugadores. ¿A santo de qué tiene que meter la pierna Susaeta, en ese balón?; y ¿a santo de qué, el portero realiza un “esfuerzo supremo”, de tal manera que aparece en el suelo, en un balón que entra a dos metros de altura? La estirada realizada por Iraizoz (por denominar de alguna manera la acción técnica ejecutada), debe ser el último recurso del portero. Antes, existen muchas más opciones, con menor riesgo, para blocar o despejar un balón. Por ejemplo, estar bien colocado, y moverse, trasladarse, hacia la trayectoria del balón. En este caso, además, no hacía falta desplazarse mucho, porque el balón pasó por el centro de la portería. Luego, si el balón hace un “extraño”, y te “la comes”, pues que le vamos a hacer; pero es que en esta jugada, el que hace un “extraño” es el portero, no el balón. Por cierto, tiene que ser un poco decepcionante para el segundo portero del Athletic, ver la temporada que está haciendo Gorka y no jugar ni un solo minuto, ni siquiera en la competición de Copa. De verdad, es muy difícil que lo haga peor.
El último gol, fue anecdótico, como dicen ahora los chavales, “sin más”.
Con todo este cumulo de errores defensivos, lo normal es que suceda lo que sucedió, que nos metieran cinco, o si el Madrid está por apretar, alguno más. Por eso, soy muy crítico con este tipo de partidos, donde se da una imagen penosa.
En resumen, partido típico del Athletic en este escenario, con igual resultado que la temporada pasada; sin que en este caso, ni siquiera podamos echar la culpa al árbitro. El único consuelo, es qué quien mas y quien menos, esperaba algo así, y no nos pillo de sorpresa. ¿O quizá no?, quizá lo peor es precisamente eso, que muchos no tenemos grandes esperanzas en este equipo fuera de San Mames.
Ahora que el calendario se suaviza fuera de casa, y los partidos serán más asequibles, el míster tendrá que tomar decisiones importantes y dotar al equipo de una mayor solidez defensiva. Como conseguirlo, después de llevar el mando del equipo durante tres temporadas y media, tiene que ser algo sumamente difícil para Caparros. Lo que es evidente, es que “así es imposible.”
Totalmente de acuerdo con el presi, salvo en que el último gol tampoco es anecdótico porque es el enésimo penalti de Amorebieta porque siempre está mal colocado y entra al contrario mal y tarde. Sigo diciendo que en la cuarta temporada de Caparrós estamos como al principio: ganando a los que podemos ganar y perdiendo con los mejores. Y que nadie me hable de que con él nos hemos salvado de los años duros porque ya hubiese querido Mané, Clemente o Mendilibar tener la plantilla actual del Athletic y no con la que ellos tenían que trabajar. Acabo de leer que Iraizoz renueva por cuatro temporadas y, para mi, es una muy mala noticia. En cualquier equipo serio, la temporada que está haciendo el portero le hubiese llevado al banquillo pero en el equipo de Caparrós tenemos 5 laterales izquierdos (contando a Amorebieta que jugó ahí en el Bernabeu) y sólo un portero. ¿Alguien lo entiende?
Nada nuevo bajo el sol. Estaba dentro de la lógica que el Athlétic perdiera en el Bernabeu. Pero así en general, creo que no recuerdo un buen partido fuera de casa contra un equipo "medio" del Athletic desde que lo entrena Caparros. Y lo de Gorka es de juzgado de guardia. No se si estaba espantando la "mosca imaginaria" que le molestaba en el momento del disparo o que estaba haciendo. Si sería conveniente sacar al sustituto para que se ponga las pilas, máxime que los rivales a partir de ahora son mas menos asequibles.