Las crónicas de la Peña

Una derrota muy amarga

Vicu nos acerca la crónica del derbi contra la Real. Una victoria triste que ha escocido a muchos aficionados athléticos sobre todo por la pobre imagen ofrecida por los rojiblancos. Y este domingo nos visita un “gallito” que se está convirtiendo en la sopresa de la temporada, el Español.

No empezó bien la semana del derbi por lo que los malos augurios ya se veían venir. La Peña tuvo que suspender su viaje a Donosti porque fue imposible hacerse con entradas. El espectáculo de la venta de las entradas en San Mamés fue bochornoso. Mal los aficionados que se pasaron en la violencia de las protestas (no hay porqué amenazar a directivos ni empleados) pero pésima – una vez más – la actitud de la directiva y nuestro ínclito presidente. El menosprecio que se convierte en desprecio que sienten por los socios del club llega a puntos insospechados. Y ahora amenaza con no volver a abrir las taquillas de San Mamés a los socios para facilitar entradas de los equipos con los que se juega fuera de casa. ¿Pero quién se cree que es este personajillo? Lo que fue un mayúsculo error de falta de transparencia al ocultar el número de entradas que se iban a despachar en taquillas lo convierte en una cruzada personal contra todos los socios porque cuatro aficionados salidos de sí, después de pasar una noche a la intemperie, osan llegar a su sacrosanto despacho e increparle. Este hombre siempre me ha parecido un mal presidente para el Athletic pero en estos últimos tiempos me parece un personaje prepotente y déspota que no ve más alla de sus intereses y su propio ombligo. Y para colmo se despacha ayer al finalizar el partido con unas declaraciones a Canal Plus poniendo verde la actitud de los jugadores en Anoeta. Váyase a paseo señor presidente. Sus palabras de ayer las podemos suscribir todos los aficionados del Athletic pero ese no es su papel y menos en un medio de comunicación. Métase usted en el vestuario con su superprotegido entrenador y allí hágase escuchar, pero no con un micrófono delante, en plena campaña electoral. Patético.

Bueno he empezado por el final porque estoy muy calentito. El partido de ayer fue pésimo, perdiendo contra un equipo que sólo puso ganas, incapaces de crear una oportunidad clara de gol en 90 minutos ante una Real que cedió el campo todo el segundo tiempo. Mal el portero – la cantada que acabó en el poste fue la jugada ridícula del año ( y eso que ya ha hecho unas cuantas) -, pésima la defensa, desaparecido el centro del campo y en la delantera nada de nada. ¿Y en la banda? Un entrenador que comía chicle y corría por el área técnica como pollo sin cabeza pero que no supo cambiar nunca el rumbo del partido.

No me gusta nada el camino que está tomando el equipo. Contra el Madrid (aunque el presidente piense que hicimos un gran partido) se perdió de forma ridícula. Un Osasuna que ha sacado un punto fuera de casa en toda la temporada nos sacó los colores y sólo la fortuna y Gurpegi consiguieron convertir en victoria lo que pintaba derrota. Y ayer nada de nada. Sin chispa, sin agresividad (salvo la mal entendida siempre de Amorebieta), sin recursos y sin nada de fútbol es difícil ganar, incluso a la Real.

Y encima el presi se pone nervioso en año electoral y empieza a rajar. Estamos perdiendo el rumbo. Llevamos una temporada desastrosa fuera de casa y el último partido en San Mamés no invita tampoco al optimismo. Si empezamos a perder puntos en casa las cosas se pueden poner feas. Y yo veo al equipo mal, sin ideas, lento, previsible, con una defensa que está hecha unos zorros y que cuando el contrario no asusta, ella sóla se pega un tiro en el pie, haciendo un penalti ridículo y metiéndose un golazo en propia meta por llegar tarde a la cobertura, por estar descolocado, fuera del partido. Ayer le tocó a San José hacer el “ridi” pero por situaciones parecidas han pasado Ustariz, Amorebieta y no digamos nada de los laterales. Es muy difícil tratar de ganar un partido fuera de casa sabiendo que metiendo dos goles ni siquiera garantizas el empate porque el contrario va  a hacer sangre con mucha facilidad. Y si no es el contrario algún compañero con la tarde tonta. Menos mal que San José es navarro porque si llega a ser guipuzcoano sería como para pensar mal.

En Donosti por primera vez en la temporada nos quedamos sin marcar, perdimos tres puntos y, lo que es peor, gran parte de la fe en nuestro equipo.


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