Vicu nos manda la crónica de un Valencia – Athletic saldado con una nueva derrota de los leones. Y Aduriz nos volvió a marcar su golito. Estamos ya en cabeza del pelotón, en la segunda página de las clasificaciones. Y encima una semana de parón para rumiar más la pena.
El sábado cuando terminó el partido me quedé con muy mal cuerpo. No sé a vosotros pero a mi esta nueva derrota me ha sentado fatal. Ya sé que teníamos casi todo en contra: jugábamos contra el líder en su campo, Mestalla es terreno maldito en las últimas temporadas, veníamos de perder contra el Barça, debutaba Ocio porque los dos centrales – titular y primer suplente – no estaban disponibles. Antes de nada, mención especial para Ustariz. Este chaval no es que sea gafe es que es el colmo de las desgracias. Desde que debutó en el año negro con Clemente ha sido un jugador que me ha gustado de forma especial. Aquel primer año hizo una segunda vuelta formidable, siendo uno de los responsables de que nos salváramos finalmente de la quema. Sí es verdad que le veía un poco estancado en su progresión pero es que lo suyo con las lesiones es para hacérselo mirar. Me empieza a recordar a Bolaños, aquel central de las Ligas ganadas, que apuntaba a grandísimo central pero las infinitas lesiones le dejaron en nada.
Y seguimos con los centrales. Antes de analizar el partido voy a empezar por el final. Me avergüenza que Ocio vista la camiseta del equipo que yo venero. Me parece fuera de todo lugar su acción con Soldado. Si el cuerpo técnico y la junta directiva no toma cartas en el asunto y no le sanciona de forma interina – cosa que no van a hacer, por supuesto – me parece una falta de respeto a los colores que muchos defendemos con orgullo y con limpieza. Yo no quiero que me represente un jugador que hace de la marrullería y de la violencia su estilo de juego. Y no es la primera vez, ni será la última. Además tiene la desfachatez de decir que es un lance del juego y que ya ha pedido perdón a Soldado. No majo, perdón tienes que pedir a los miles de aficionados del Athletic que el sábado sintieron vergüenza porque vistas una camiseta para ellos – nosotros – sagrada.
Del partido, la verdad no sé ni qué opinar. Me pareció vergonzosa la primera parte, con un equipo a la deriva, sin sitio, dando la sensación de que jugaban un equipo de primera división (que tampoco me pareció la Holanda de Cruyff) contra uno de Regional. No había forma de trenzar dos pases, Aurtenetxe sigue hoy martes buscando a Pablo por su banda, Ocio y San José parecían un par de aficionados, a Gabilondo sólo se le vió para tirar la falta final, de maravilla por otra parte. Y del portero qué decir. Su acción en el primer gol, no aguantando en pie el centro de Soldado, es digna de enseñarla en todas las escuelas de porteros para que tengan bien claro qué no deben hacer nunca.
Había jurado antes de comenzar la crónica no hablar de Caparrós, pero no lo puedo evitar. Es cierto que los dos goles fueron errores clarísimos de los jugadores, de muchos (Aurtenetxe, Javi Martínez, Ocio) y del portero el primero y de los dos centrales el segundo que estuvieron mirando – sólo les faltó pedir una banqueta – cómo controlaba Vicente, se la colocaba y chutaba sin que nadie, ni siquiera le presionara. Es cierto, son errores imputables a la falta de acierto de jugadores pero la imagen del equipo en el primer tiempo fue patética y a Caparrós lo único que se le ocurrió fue cambiar a Gurpegi y a Orbaiz de posición, pasando a éste a la banda cuando vio que en el centro naufragaba junto a Javi Martínez. ¿Alguien lo entiende? Yo, no. No sé porqué tarda tanto en hacer cambios cuando lo que se ve es un auténtico desastre.
Y llega el segundo tiempo. Debe ser que al hacerme mayor, igual que se me olvidan algunos números de teléfono o lo que pensaba hacer en un rato, se me está olvidando el fútbol y no entiendo de qué va este juego. Digo todo esto porque el domingo cuando leí los periódicos yo estaba convencido que había visto otro partido. Es cierto que el Athletic mejoró mucho en su juego. Claro, hacerlo igual o peor era prácticamente imposible. Es cierto que Susaeta, Muniain y Toquero dieron otro aire al equipo. Pero de ahí a decir que lo más justo hubiese sido el empate media un abismo. El Valencia en el segundo tiempo salió dispuesto a no tener que ducharse al finalizar el partido. Pensaban que el Athletic tenía menos peligro que un niño con el chupete. Y casi les cuesta caro pero no porque el Athletic hiciera un segundo tiempo maravilloso, sino porque ellos pensaron que con dejar pasar los minutillos y pescar alguna contra – como hicieron – les bastaba contra un equipo ramplón como pocos.
Me alucinan las declaraciones de Caparrós: “No salimos convencidos de poder competir". ¿Quién es el encargado de convencer a los jugadores de cómo deben afrontar el partido? ¿el conductor del autobús?. No recuerdo ningún entrenador – y mira que hemos conocido a malos – tan obstinado en sus propuestas y al que le cueste tanto reconocer sus errores de planteamiento o el poco acierto de sus jugadores. La primera parte fue un desastre y no hizo absolutamente nada hasta el descanso. ¿Por qué?
En fin, estamos en la sexta jornda en el puesto 11, a 9 puntos del líder y a 3 del descenso. ¿Miedo? Para nada que somos de Bilbao pero empiezan a no gustarme demasiadas cosas en esta Liga. Lo dicho, me debo estar volviendo viejo.
Esta semana a ver a nuestras chicas de la Peña Athletic Sestaotarra que sí nos dan satisfacciones, con su flamante primer puesto después de tres jornadas invencibles. Del Athletic descansamos gracias al caprichoso calendario de la selección. Si les sirve para reflexionar, perfecto, porque el próximo partido es contra el colista y es de los que hay que ganar sí o sí.
P.D. No he hablado de Aduriz, aquel chico que regalamos al Mallorca porque no era estratégico. Estratégico igual no era pero desde hoy es internacional.