Por David Parra, Madrid)
De la web Zurigorritaldea he extraído este emocionante artículo de David Parra, un extermeño afincado en Madrid que únicamente ha estado una vez en San Mamés pero ha heredado de su padre su cariño inmenso por nuestro Athtelic.
Es curioso que haya titulado este breve e-mail de esta forma. Quizá es porque mi padre cuando hace ya 11 años que se marchó de mi lado, me dejó, entre infinidad de recuerdos, dos maravillosos legados: el amor por la Historia y el Athletic.
Tenía cuatro o cinco años de edad y me sentaba en las rodillas de él para recitar de memoria los nombres de Iriondo, Venancio, Zarra, Panizo y Gaínza.
Desgraciadamente no he tenido la fortuna de ver jugar a ninguno de ellos, pero recuerdo que casi podía verles en el campo cuando mi padre me narraba los remates de Zarra, la templanza de Panizo, la gran clase de Iriondo y de Venancio y los pases de Gaínza. Si Gaínza. Tengo que reconocer que siento una especialidad debilidad por Piru. Cuando hace ya algunos años falleció, no pude evitar sentir una gran tristeza.
Fue al único de ellos al que mi padre pudo ver jugar en un campo. No paraba de contarme la jugada que le vió hacer en el Benito Villamarín de Sevilla a mediados de los 50: tras regatear repetidas veces a un tremendo defensa bético (del que no recuerdo el nombre), echó el balón fuera en un acto de gran caballerosidad al contemplar como el futbolista sevillano se había golpeado violentamente contra una valla en su empeño por robarle el balón. Gaínza le ayudó a levantarse y recibió la tremenda ovación del Benito Villamarín. Y allí estaba mi padre que entonces no podría tener más de 13 años. Aquella imagen la guardó siempre en su memoria y estoy seguro de que cuando me la narraba era capaz de ver la cinta de Piru y el choque del defensa como si lo estuviera viendo en ese momento.
Mi padre nació en Almendralejo, un precioso pueblo de la provincia de Badajoz, en 1940, en una época en la que el Athletic gozaba de un dominio absoluto en el fútbol y también en los corazones de miles de aficionados extremeños. Nunca fue a San Mamés pero creo que lo llevaba siempre dentro. Yo sí he ido aunque sólo una vez. Y tengo que reconocer que fue una experiencia maravillosa. En 1984, cuando nuestro Athletic ganó la liga y la copa, mi padre pegó en mi cuarto mi primer póster del Athlétic...y allí sigue, viendo desafiar el tiempo, 17 años después. Y en mi armario, mi primera camiseta rojiblanca, con el número 9 de Sarabia a la espalda, un regalo de mi 9 cumpleaños en el año 83. Pero lo mejor de todo son los recuerdos.
Mis recuerdos frente al televisor viendo a mi padre gritar de alegría o enfadarse de forma irremediable. Viendo como pasabámos de las franjas en blanco y negro de nuestro viejo televisor a las rojiblancas del color maravilloso de aquella Thomson. Y en todo estaba el Athletic, formando parte de nuestra vida. La liga, la Copa del Rey, la UEFA, la Copa de Europa. Muchas noches de fútbol, de lecciones "magistrales" de un entrenador de salón que era mi padre que hubiera preferido no sacar en este partido a Goico porque no estaba bien o quizás hubiera metido en el campo a Manu Sarabia en la segunda parte que era "cuando mejor rendía". Y yo estaba allí, mirándole fijamente cómo gesticulaba o farfullaba. Hace ya muchos años de esto pero lo recuerdo con mucho cariño.
Hoy tengo 27 años y vivo en Madrid con mi madre y mi hermana.
La habitación de mi hermana es espectacular. Resulta increíble ver cómo conjugan perfectamente los póster de Brad Pitt o George Clooney, con la foto oficial del Athlétic del año pasado o con alguna postal de Julen Guerrero y enormes bufandas. Mi habitación es mucho mas austera. Muchos libros de Historia (espero que mi futura profesión) amontonados casi sin espacio, recuerdos de algunos viajes, papeles diversos y, eso si, mi viejo póster de 1984. Esa vieja foto que me trae a la memoria viejos recuerdos de mi infancia, como aquel penalti que lancé en el colegio con mi traje del Athlétic y que nos dió la victoria frente al equipo del otro colegio. Pero sobre todo, porque me recuerda a él, que ya no está con nosotros. No ha visto jugar a Julen Guerrero, se ha perdido los cabezazos de Urzáiz, los pases de Etxeberría y los regates de Alkiza...¿o quizás no?.
Siempre he pensado que los está viendo desde un sitio muy diferente, yo diría que en la tribuna de honor que tiene San Mamés allí arriba. Yo, desde aquí, continuaré con mis libros y con mi Athlétic. Ese Athlétic que se mezcla con los recuerdos de él. Permítanme que que honre con esta pequeña carta la memoria de mi padre.
Estoy seguro de que le hubiese hecho muy feliz saber que hoy escribo estos pequeños recuerdos en rojiblanco en la página de nuestro equipo.
Gracias por la oportunidad de escribir.
Y gracias, papá, por hablarme del Athlétic.
Un saludo.
David Parra. Madrid