El secre nos acerca su previa del partido del próximo sábado en la Catedral entre el Athletic y el Almería. Después de la amarga derrota de Villarreal – y con la vuelta de la Copa por medio – es hora de recuperar las buenas sensaciones en San Mamés.
Estoy bastante harto de lo de nuestra liga y la de los otros. Hace unas semanas ya dí mi visión del tema: para mi hay una liga de dos equipos – Madrid y Barça – y luego está la de los demás. Cualquier equipo es capaz de ganar al Sevilla, Valencia o Atlético de Madrid salvo nosotros. El sábado pasado venía un artículo en el Correo sobre los puntos que ha sacado el Athletic con los grandes en las cuatro temporadas de Caparrós y el resultado era demoledor. ¿Por qué?
No puedo acostumbrarme a que empatar en casa con el Sevilla o el Villarreal lo tengamos que tomar como una gran hazaña. No me quiero acostumbrar a los años del miedo donde salir al Bernabeu era rezar para que la goleada no fuera deshonrosa. Sigo pensando que ahora tenemos equipo para luchar por otra cosa. Para jugar en cualquier campo con posibilidades de ganar aunque sepamos que en algunos va a ser muy difícil. Pero nunca imposible. Y para nosotros lo está siendo.
Este sábado toca jugar en casa contra un modesto. Un Almería que está a sólo un punto del descenso. Pero también sólo a 4 de nosotros, con lo que una derrota nos dejaría en un sitio complicado.
Una temporada que comenzaba – al menos yo será que soy un iluso – con esperanza e ilusión se está convirtiendo en más de lo mismo. Con un ojo mirando a los de arriba pero con el otro puesto en el retrovisor porque los de atrás no se alejan. Estamos en la jornada 10, a 5 puntos del descenso pero a 10 del líder. Demasiado lejos para todo.
Entrar en esta dinámica de ganar en casa (sólo a los de nuestra Liga) y perder fuera no me gusta nada porque el día que tropecemos en San Mamés – que llegará – nos vamos a meter en problemitas.
Estoy escribiendo esta previa el lunes, antes de jugar la vuelta de la Copa en un partido que me quiero imaginar será de trámite, y no me gustaría comenzar a oír disculpas de que el equipo puede estar cansado por la Copa. Jugamos contra un segunda con el marcador a favor. El Almería también juega Copa y está en condiciones de eliminar a la Real. Ojalá.
Nos visita un Almería que después del primera año triunfal en Primera, va pasando las temporadas ni fú ni fá. Como nosotros. Es un equipo lo suficientemente novel para que aún no me caiga ni bien ni mal. Pero el que sí me cae muy mal es su entrenador, Juan Malillo, que no ha empatado con nadie pero se cree el oráculo del balompié. A veces en las ruedas de prensa me parece hasta patético.
El sábado no hay excusa para ganar. Otra cosa sería empezar a temblar y el frío aún no ha llegado. Porque, además, después vamos a Madrid y está claro que toca perder o perder porque otra cosa ahora es inimaginable. Creo que hasta para Caparrós. Por tanto entrar en la jornada 13 con sólo 13 puntos sería un auténtico desastre.
No me quiero poner la venda antes de hacerme la herida pero no me gustan los tiempos que corren. Y, todo sea dicho, mirar hacia arriba en la tabla y ver a la Real me sienta muy muy mal.Tenemos que llegar a Anoeta por delante suyo o, en todo caso, con posibilidades de que al finalizar ese partido lo estemos. Vamos a ir toda la Peña y tener que escuchar bobadas en la grada me sentaría fatal.
No quiero ni pensarlo.