Vicu narra la previa de un partido de Copa por primera vez. Hasta ahora tanto previas como crónicas se centraban exclusivamente en la Liga pero esta vez parece que la ocasión copera merece la pena.
Cuando era niño la noche del 5 de enero era el mejor día del año. Ni Navidad, ni Nochevieja, ni el día de mi cumple, ni siquiera el día que nos daban las vacaciones. Era el día 5, la mágica noche de Reyes. En aquellos años en blanco y negro aún no había bajado Olentzero de los montes y Papa Noel no se atrevía a traspasar la frontera francesa (¿se lo impediría la guardia civil?), así que los niños nos la jugábamos todo a una sola carta, la carta a los Reyes.
“Queridos Reyes Magos. Este año me he portado bastante bien con mis padres y mis hermanos y creo que me merezco los regalos que os voy a pedir. Como veréis no os pido demasiado porque ya sé que tenéis que dar a todos los niños y que no se puede ser egoísta. Bueno ahí va mi lista:…”. Así empezaban invariablemente todas nuestras cartas, al menos las mías. Cada año con la misma pequeña hipocresía porque al final la lista siempre era interminable.
La noche del 5 de enero siempre ha sido muy especial. Aún hoy no me pierdo una sola cabalgata (mi hija me proporciona la excusa maravillosa) y cada año, cuando pasa la carroza de Baltasar (era mi rey prefe), aún siento un pequeño escalofrío de emoción y pienso si he dejado bien limpio el zapato. Por si acaso.
Estoy escribiendo esta crónica la noche del 4, es decir, la víspera de la víspera. Y ya siento un pequeño cosquilleo de ansiedad. Mañana, como cada año, volveré a la cabalgata. Y con la excusa de mi hija iré apartando niños y abuelos hasta ponerme en primera fila para ver bien la carroza de Baltasar. Y pienso saltar la barrera de pajes y soldados y entregarle en mano mi carta, porque este año es muy especial. Dice así:
“Queridos Reyes Magos. Este año me he portado bastante bien con mi mujer, mi hija y mis compañeros de oficina (la edad obliga a estos cambios de guión) y creo que me merezco los regalos que os voy a pedir. Además ya no soy nada egoísta y no pido nada para mi, así que no dudo que me vayáis a hacer caso:
Nota. Si me traéis el regalo número 5 podéis borrar los otros 4, así no los gasto para el año que viene.
Un beso muy fuerte de éste que os quiere
Vicu
¿Veis que fácil? Sólo es cuestión de fe.
Como dice el JONAN, ERES EL PUTO AMOOOO. Con tu permiso les voy a mandar a unos cuantos hinchas cules tu carta de reyes. un abrazo pedro
Javi, Me ha encantado tu crónica. Yo, que tengo el corazón "partido" en este caso como tú sabes, coincido con tus peticiones a los Reyes Magos y como el mío es Melchor, a ver si entre los dos ... nos lo pueden traer. Besos!