Esa misma atmósfera de enfentamiento en solitario que destila en Sólo ante el peligro el Marshall Will Kane(Gary Cooper) en el antológico western de Zinnemann, - mi película del Oeste de culto-, creo que tuvo que sentir también el frío defensa central rojiblanco Madariaga, tal día como hoy, en el Estadio San Siro,hace ahora 30 años, cuando justo se dispuso a ejecutar aquella penamáxima faltando apenas 5 minutos para acabar el partido.
El reloj, uno de los símbolos emblemáticos de la película, andaría ese día en San Siro con su manecillas cerca de las cinco de la tarde,cuando el marcador en esos momentos reflejaba un guarismo de 3-0 a favor del Milán, lo que significaba que a esa hora estábamos eliminados de la Copa de la UEFA.
Y eso a pesar de que en el partido de ida el mejor Athletic que yo he podido disfrutar jamás en vida se había impuesto 14 días antes en San Mamés por un contundente 4-1, en una segunda parte esplendorosa, -la mas épica que recuerdo yo a nivel internacional en La Catedral-, ya que remontamos un 0-1 inicial del mismísimo Fabio Capello en la primera parte, quién enchufó una semivolea en el semicírculo del área rojiblanca tras un rechace en el área de la portería de Ingenieros.
El Milán de Gianni Rivera - apodado "il bambino de oro"- visitaba San Mamés en octavos de final de la UEFA con un equipo plagado de figuras, aunque ya, en honor a la verdad, era un equipo de postín venido a menos. Aún así, su historial y su fama internacional acomplejaban a cualquiera y atraían al más pintado. Se respiraba pues ese miércoles-noche los mismos aires de fútbol europeo en toda su dimensión que antaño, décadas antes, en las memorables eliminatorias contra el Liverpool o el Manchester, por lo que San Mamés esa nochel ucía también sus mejores galas. Hasta el “sirimiri” no quiso perderse tan magno acontecimiento.
Pese a ese gol inicial del ahora entrenador del Madrid, y a la insultante superioridad defensiva mostrada en la primera parte por los rossonieri, aquel magnífico Athletic de los Irureta, Alexanco, Guisa,Villar, Dani, Churru, Carlos, Rojo, etc, no se amilanó, y sabedor de su calidad atacante, salió como poseso tras el descanso. Y como si se hubiese desatado de repente una especie de galerna en el microclima de La Catedral aquel día lluvioso, les enchufó CINCO goles en 45 minutos a aquel pretoriano Milán, desarbolando completamente el rebuscado cerrojo del famoso equipo italiano.
Dos goles fueron del Guerrillero de Sodupe y los otros tres de nuestro último Pichichi, mi luego compañero de estudios, Carlos. El último gol de éste fue, - !cómo no podía ser de otra manera!-, de cabezazo precioso, el mas bonito de los cinco, pero desgraciadamente nosubió ni siquiera al marcador por fuera de juego (que luego se demostró en blanco y negro en la TV, al día siguiente, que no lo era).
!Pero qué importaba un gol mas o menos si ese era el día que más henchidos de júbilo hemos salido, - yo por lo menos-, de San Mamés en una eliminatoria europea!.... Tenía por aquel entonces sólo 19 años y pensé mientras enfilaba la cuesta de Olabeaga, camino el tren, como lo hacían todos los aficionados que vivíamos en la margen izquierda, que era todo un afortunado por ser socio de un Club con semejante equipazo,capaz de enfrentarse a las mejores escuadras del mundo y hasta golearlas.
Eso inundaba mi mente, a diferencia de ahora, pese a que los equipos rivales de aquella época no eran cojos ni mucho menos...aquellos también eran los tiempos de grandes jugadores nacidos a la sombra de aquel extraordinario Mundial del 74 que logró cambiar tácticamente la estrategia del fútbol… era la época de máximo esplendor en la Liga de los Cruyff, Neeskens, Netzer, Breitner, Bonhof, Rep,Sotil, Pinino Mas, Ayala, Krankl, Heredia etc... que pululaban comomercenarios de lujo enrolados en los respectivos equipos de campanillas,... en los que también destacaban otros estupendos jugadores españoles como los Pirri, Rexach, Santillana, Valdez,Asensi,...
Pero pese a esos nombres estelares nosotros en aquella época del1976-7, - y sin Lezama ni tanta gaita como ahora-, no teníamos motivos para envidiar por ello a nadie... y menos viendo cómo aquel equipo de Koldo iba dando cuenta en San Mamés de los rivales europeos que el bombo les iba deparando ese año… primero 5-0 al Ujpest Dosza,... luego3-1 al Basel,... y ahora 4-1 al todopoderoso Mílan, con acento en la i…
Pero a pesar de que al acabar aquel memorable partido todos los que bajábamos buscando el apeadero del tren esa noche europea memorable lo hacíamos mas eufóricos que nunca, sabíamos también en nuestro interior que aquello no estaba finiquitado ni mucho menos.
Era de sobra sabido que aquel Athletic de Koldo bajaba mucho fuera de casa, y los equipos italianos de la ciudad de Milán, - los mejores entonces de Italia-, eran muy temidos en sus estadios, especialmente cuando lo veían todo perdido, ya que se dejaban el catenaccio en la caseta si necesitaban ganar, asediando a la portería rival, con saña de pretorianos sanguinarios, azuzados por una hinchada incansable y fiel hasta la esquizofrenia, pero cuyo empuje, gracias a Dios, quedaba siempre algo mitigado por la presencia de esas pistas de atletismo que les alejaban del terreno de juego.
Y así fue; tal y como nos temíamos. La vuelta en San Siro se convirtió por momentos en un duelo funesto para los rojiblancos que habría sido digno de ser tema de un lienzo de esos macabros de Caravaggio.
Recuerdo que ese día bajé raudo de Lejona, dado que el partido comenzaba al mediodía, a las tres de la tarde, hora que hizo que la comida se me hiciese más difícil de digerir que ningún otro día ya que,entre cucharada y cucharada de sopa, el locutor, - Alberto Bacigalupe-,nos asustaba con sus gritos de cuasi-gol de los italianos.
Si no me falla la memoria, el Athletic creo que logró llegar al descanso en San Siro con empate a cero, o tal vez perdiendo por la mínima, resistiendo esa primera parte como una veterana legión romana. La historia ahora futbolística se escribía al revés: “il catenaccio”ordenado como cuán disciplinada cohorte en formación de tortuga esta vez lo ponían los vascos y, paradójicamente, el ataque en tromba y desorganizado partía de "los bárbaros" italianos.
La verdad que en ese equipo de la temporada 76-77 lo menos fiable era la línea de la defensa, pero… !quién en su sano juicio no habría optado por ese repliegue fortificado con tres goles de ventaja del partido de ida en un Estadio que sólo mentar su nombre - San Siro- asustaba al mas veterano y curtido de los futbolistas!...
En la segunda parte, como 14 días antes hizo el Athletic en el otro feudo Santo, el Milán, sabedor de su historia y su potencial, salió más desesperado si cabe, y se lo jugó el todo por el todo encerrándonos en nuestra parcela en un asedio asfixiante... por lo menos eso era lo que se desprendía de la lánguida y asfixiante narración de Bacigalupe,... y ahora nos empezaron a caer los goles en nuestra red como entran los ganchos en la mandíbula de un boxeador groggie, con el efecto exponencial de que a cada nuevo golpe el púgil deambula mas sonado... Y llegó por fin lo que no deseábamos: el tercero de los milaneses, cuando apenas creo quedaban 10 minutos,...
Y el Athletic dobló la rodilla en él césped de San Siro, cuál guerrero herido de muerte....
Comenzó entonces una cuenta atrás de las mas angustiosas que yo recuerde en la radio.... Los italianos enardecidos, pero agotados por el esfuerzo, volvieron a retomar su papel de disciplinados romanos que se atrincheran en su fortificado castro, para así salvaguardarse de un posible zarpazo final del moribundo león… El Athletic ahora moribundo,en un arranque de orgullo, y a duras penas, se quitó el casco, el escudo, la coraza y tiró el pilum con los que habían saltado inicialmente al campo y, de pronto, se transformó en ese fiero depredador de la jungla, asediando ahora de nuevo la guarida de los milaneses, tal y como lo hizo 14 días antes en San Mamés…
Y fue entonces cuando, a falta de 3 minutos, surgió “la magia”…ahora dicen también que un tal Yeste tiene duende en su zurda… ¡no lo dudo!… pero cuándo uno ha visto acariciar al empeine exterior del pié izquierdo de Txetxu el balón haciendo avanzar el cuero sobre el césped cuan se desliza la bola de billar sobre el tapete verde enfilando de esta guisa al contrario para dribarle, luego le cuesta que algo ya le sorprenda en la banda de la cal…
Pero aún hay más, y es que la magia de Rojo surgía como la de un Hoodini que se crece ante la dificultad,... cuanto mas complicado se ponía el partido, mas Txetxu asumía la responsabilidad de jugársela en el uno contra uno, sabedor de su superioridad frente a los rivales…
Y así fue como Rojo, tras controlar con precisión en su banda un pase largo desde su media, pisó inmediatamente el borde superior ya dentro del área rival,… y cuando justo el defensa italiano se le acercaba raudo para interceptar la jugada, Rojo, en vez de seguir con el balón en dirección hacia la línea de fuera de gol en la típica jugada de extremo, se frenó en seco a la par que con el empeine exterior de su pié tonto tocó suavemente el balón pero hacia dentro del área, colándole el balón por debajo de las piernas al defensor, quién lo arrolló tirándole al suelo dentro del área, víctima del sutil engaño…
Penalty claro pues en una jugada casi tonta, ingeniado por aquel maestro zurigorri de clase e inteligencia difícilmente ya inigualable en los actuales tiempos…
La esperanza se apoderó entonces de nuestros corazones, pero…¡había que meterlo!... Y de repente todos nos dimos cuenta de que no estaba en el campo Dani, nuestro guerrillero y consumado especialista, …la zozobra se apoderó durante segundos de nosotros los aficionados… y me imagino que se produjo un momento similar de angustia en la sábana verde de San Siro… supongo que las miradas desesperadas desde el banquillo de Koldo hacia sus jugadores buscando que alguno de ellos le aguantara la misma y asumiera aquella escatológica responsabilidad,serían dignas de los hermanos legionarios en Beau Geste…
De repente, cuando el desconcierto y el pánico escénico parecían adueñarse de los rojiblancos, una figura desgarbada comenzó a dirigir su paso cansino de pistolero zambo hacia donde se encontraba en esos momentos el quemante esférico. Ese veterano defensa que caminaba hacia el cuero con un deambular algo indolente era el mismo central que que con la camiseta gualdinegra me había deleitado durante varios años antes, ahora en el entrañable Lasesarre en Segunda.
Iñaki Madariaga, jugando de líbero impartía todas las tardes, - y pese al sempieterno barro del campo fabril-, lecciones varias de cómoj ugar en el puesto de líbero al más puro estilo técnico del propio Kaiser, aunque salvando las distancias.
Yo nunca había visto a un defensa central driblar así, con ese desparpajo, como “Mada”, - así le llamábamos cariñosamente-,... parecía como si tuviese la sangre de horchata,... Pero es que Mada, pese a su estatura, no era un recio central del Norte al uso de aquella época…tal vez porque se había formado años antes en la Escuela merengue madrileña, mas de toque que de fuerza, y de donde Iñaki vino cedido alclub fabril…
Algunos seguidores barakaldeses, que supongo que por estar el Peñarol en Segunda como máximo, no habían visto quizás nunca defensas de gran clase, le compararon rápidamente con el mítico Garay… pero mi padre enseguida me desengañaba diciéndome ceremoniosamente por lo bajo:
- No hagas caso, hijo…comparar a Mada con Garay…. es como comparar a lpropio Jesús con Beckembauer… Y yo me quedaba a dos velas, tras oir la contundente frase de mi progenitor…
Pero Mada iba tan sobrado en esa División de Plata que le fichó el Athletic a mediados de los 70 pese a su lentitud y calzar un "colt 43".Con él fueron también del club fabril los Dani, Otaolea y Escalza,...En esa temporada 76-77, en el club rojiblanco se alternaba ya en el puesto con un joven líbero llamado Alexanco, y actuaba en la defensa formando pareja a veces con Guisa o con el casi juvenil Goiko. El tosco central Astrain ya apenas jugaba ese año con Koldo, cuyos gustos eran mas de jugadores técnicos.
Pero dejemos Lasesarre y volvamos al reloj de San Siro.... Sus manecillas avanzaban inexorablemente al cruento desenlace marcado para las 4 de la tarde... Iñaki se dirigió al balón andando parsimoniosamente como era característico en él, dando la sensación de dominar la situación al igual que la daba el Marshall Kane cuando deambulaba solitario por la calle de aquel pueblo aparentemente deshabitado en busca del pistolero y su banda,… y me supongo que Mada sentiría de forma parecida sobre su nuca la mirada de sus compañeros y del público hostil, al igual que Cooper notaría en la suya cuando patrullaba por la calle los ojos de aquellos vecinos que esperaban,cobardemente escondidos en sus casas, que cumpliera él sólo con su responsabilidad de autoridad, sabedores de su elevado sentido del deber...
Mada cogió el balón y lo depositó con toda la pachanga del mundos obre aquel punto blanco fatídico.... Hubo un momento en que el tiempo,como en Sólo ante el peligro, pareció detenerse,… que las manecilla sdel reloj no avanzaban… haciendo así vivir la situación de forma talque cuanto mayor era la espera,... mayor era la tensión en la escena…
Por fín la desgarbada figura de Iñaki se irguió… se echó cuatro pasos hacia atrás con lentitud exasperante hasta detenerse… y se puso con los brazos en jarras mirando fíjamente de lado al árbitro,ninguneando chulescamente así la existencia del rival “Frank Miller”rossonieri que tenía enfrente bajo palos… como si acaso fuese a disparar a portería vacía…
Las agujas del reloj de San Siro se acercaban a su minuto crepuscular … la emoción era máxima… El Juez, representado por el Sr.de Negro, miró antes a ambos duelistas… y por fin silbó el pitido de lanzamiento… Mada ahora giró lentamente su cuello y depositó por vez primera la vista en su rival a la par que pergeñaba una “carrera” hacia el balón a la misma velocidad que la que desarrollaría una tortuga venida de Galápagos paseando por el muelle del Arenal viendo los kioscos un domingo…
Un primer paso pianíssimo… seguido de otro andante… luego ya el tercero y último "alegro ma non troppo”… y finalmente el portero ya nole aguantó tan desesperante tensión y desenfundó primero, con un leve tic de su cuerpo hacia su derecha… …pero del 43 de Mada se disparó mansamente un balón a media altura hacia la izquierda del cancerbero,colándose en la portería, mientras el portero, víctima del sutil engaño, se limitaba a hacer la estatua viendo como si fuese un pobre espectador más viendo impotente cómo le entraba la bola en su guarida…
Me arrodillé en el frío suelo de mi cocina, y con los brazos en cruz grité gooooolllll como creo que no lo he hecho nunca en mi vida…Un par de minutos después el tic tac asfixiante del reloj se detuvo definitivamente en San Siro, a la misma hora que en aquel pueblo del Oeste… A las cinco de la tarde...
Los aficionados italianos se quedaron con la miel en los labios, y fue tanta su indignación con el equipo que, a la salida del Estadio,destrozaron el coche de aquel defensa que cometió el penalti sobre el mago Txetxu.
Nunca olvidaré pues ese momento mágico, sublime, catártico, que me hizo sentir Mada, cuán Marshall predestinado, hace ya justo 30 años,cuando asumió en solitario aquella tremenda responsabilidad y no fracasó en el épico duelo…
Recuerdo como anécdota que asistió Plácido Domingo al encuentro porque actuaba esos días en en la Scala, y llevó hasta una bufanda rojiblanca para protegerse así las cuerdas vocales del frío milanés(publicaron al día siguiente una entrevista en El Correo)…
Pero en el estelar firmamento de la Scala de San Siro estaba predestinado que ese histórico día, a las 4 de la tarde, el “do de pecho” final del Vinceró de Nessum Dorma lo diera un tal.... !Iñaki deSestao!....